Atravesamos la  cordillera y llegamos a Galbarán.

Galbarán es un gran país formado por la raza de las Bestias, su razón es evidente. Se dice que su país pudo construir la paz y la tranquilidad gracias al lugar donde se ubica, las montañas protegen este lugar.

Además, este lugar protege el resto de países que se alejan del centro del continente, ya que la raza de las Bestias detienen a los demonios que intentan infiltrarse.

Pero eso no significa que les estemos agradecidos.

Estas bestias salvajes se aprovecharán de nosotros si no les mostramos piedad.

Los elfos nobles no deberían porque compartir la mesa con unas asquerosas bestias. Aunque tampoco sería prudente provocarlos.

Tienen mucho poder.

Aunque si llegásemos a la guerra, probablemente ganaríamos contra ellos, pero tampoco hay razón para atrevernos a luchar.

Sobre todo, sería una pérdida para nosotros si este muro cae.

Saludamos ceremonialmente al trigésimo quinto rey Gorio a Biskent.

“Héroe de Petardaus, qué repentina visita.”

“Le agradezco que me haya concedido una audiencia a pesar de mi repentina visita.”

“Bien, porque me gustaría ver la cara de un elfo de vez en cuando. ¿Qué tal es vivir en un lugar tan alejado? Debes estar cansado de tanto pescado. ¡Ja, ja, ja!”

“Sí, estoy agradecido cada día por los frutos del mar.”

Apreté los puños.

Se creen mejores que nosotros porque sus tierras están en el interior del continente.

Por eso no quería visitar este lugar.

En el pasado, los elfos vivían cerca del centro del continente.

Y las Bestias eran una raza a la cual no tenían derecho a dirigirse hacia nosotros.

Creo que vendría siendo hora de reclamar nuestras verdaderas tierras.

“Entonces, ¿por qué vino el héroe de un país aquí?”

“Se trata del rey Demonio Rudra.”

En cuanto mencioné el nombre, la expresión del rey cambió.

Supongo que sabrá algo acerca de él.

“Tengo una fuerte sensación de peligro al respecto. Recientemente, se ha producido un recrudecimiento de sus actos. No sólo han enviado cartas exigiendo la rendición total, sino que también han enviado soldados a nuestro país en un intento de iniciar una guerra civil. Varias aldeas remotas han sido atacadas y se están apurando las contramedidas.”

Parece que estamos siendo atacados por Rudra más de lo que pensábamos.

Eso es muy conveniente.

Si le demuestro a estas Bestias lo bueno que soy, y obtengo un fuerte apoyo, la derrota del rey demonio Rudra será inminente.

“Los elfos también queremos derrotar a Rudra. Me gustaría pedir su apoyo.”

“¿Así que tu objetivo es derrotar al Rudra?”

“Sí. Petardaus me envió con ese propósito.”

“…Desafortunadamente no tenemos a nadie con el trabajo de Héroe en nuestro país, y aunque podamos repeler sus ataques, aun necesitamos a alguien con mucho… Bien, tienes mi apoyo, Héroe Zig.”

“Gracias, Su Majestad.”

Levanté la cabeza con mucha expectación.

Pero el rey levantó las comisuras de la boca bruscamente

“Pero no me agradan los elfos, son orgullosos, astutos, y son la clase de gente que te traicionan en el último momento. Así que debes demostrarme que puedo confiar en ti.”

“¿Quiere que cumpla con alguna petición para recibir su apoyo?”

“Sí. Si lo consigues, tendrás todo mi apoyo. Todo lo que tienes que hacer es exterminar a todos los demonios que se esconden bajo la ciudad.”

“¿En que zona se esconde exactamente…?”

“Tengo a mis soldados buscándolos, pero aún no hemos dado con su escondite. Suelen enviar pequeños suelos con su magia para distraernos. De hecho, estoy planeando una operación a gran escala en un futuro próximo. Si logras ocuparte de este problema, te incluiré en ella.”

Una operación a gran escala, aparentemente, para destruir una de las bases de Rudra.

Si puedo hacer una espléndida actuación aquí, mi nombre será conocido en todo este país.

Muero de ganas por ver a estas malditas bestias asquerosas inclinarse frente a mí. Y entonces les pondré mi pie en sus cabezas.

Sería lo más divertido.

“Me encargaré de ello.”

“Me hace mucha ilusión, Héroe Zig.”


“Maldita sea, ¡¿qué demonios es este lugar?!”

Tenía mi cabeza en mis manos.

Fui a las ruinas que estaban debajo la ciudad para buscar a la tribu de los demonios, pero es tan enrevesado que no tengo idea de dónde estoy.

Celtina y Aide se han separado, ahora estoy solo y perdido.

Miré a mi derecha y a mi izquierda, pero no había señales que me guiaran.

Mucha gente iba y venía por las calles, y un sinfín de vapores salían de los puestos.

Además de las bestias que vivían este lugar, se mezclaban otras razas cómo los elfos oscuros y los enanos, y también pude ver algunas razas con mal aspecto.

Accidentalmente me tropecé con un hombre de la tribu de los tigres.

“Hey chico. Mira mejor por dónde caminas.”

“Mejor fíjate tú a dónde vas.”

“Ho? ¿Intentas decir que fue mi culpa? Típico de los elfos maleducados que no pueden disculparse luego de chocar con alguien. Deberíamos enseñarle a este chico algunos modales.”

“Hm.”

Un hombre de la tribu de los osos y otro de la tribu de los monos se adelantaron.

Ambos tenían una extraña intimidación en sus rostros viciosos.

Tengo una extraña sensación de malestar. Así que me aleje tan rápido cómo pude.

“¡Oye, espera! ¡Aún no he recibido una disculpa!”

“Hueeeeh!”

““¡No corras, elfo!!”

Los dos hombres me persiguen.

Tengo miedo.

Es un miedo instintivo a lo que puedan hacerme.

Seguí corriendo por el lúgubre pasillo entre la gente.

Conseguí escapar a un callejón y me dejé caer detrás de un cubo de basura.

“Jajaja, que ridículo es ese elfo.”

“Es posible que sea el sargento de algún lugar, tenía muy buena ropa. Seguramente gana dinero amenazando a personas.”

“¿Puedo atacar yo primero? Es el tipo de juegetes que me gustan.”

“Ni lo pienses, el último lo destrozaste y ni pudimos jugar con él.”

Esos tipos están teniendo una conversación justo a mi lado.

Hi~ii

Vayanse por favor.

“Yo iré por allá.”

“Bien, yo iré por aquel lado.”

Los dos hombres se separaron y salieron corriendo.


“¡Ahí estás!☆ ¿Dónde has estado, Zig?☆”

“….¿Te habías perdido?”

“Cállate. ¿Qué te importa?”

Me volví a reunir con Celtina y Aide.

“¿Qué ocurre, Zig? Te ves tan misterioso ☆ ¿Por qué no hay brillo en tu rostro?”

“…Parece que está de mal humor. Déjalo en paz.”

“Podemos salir si quieres, Zig☆ Podemos ir a una cita si eso te hace feliz☆”

“Cállate, eres molesta. Quiero encontrar a los demonios e irme de aquí.”

Aparté a Celtina que se aferró a mi brazo.

¿Crees que la mujer que empezó a seguirme sólo porque casualmente la salvé de ser atacada por un demonio puede ser algo especial para mí?

Estoy bastante molesto.

Aide se acercó a mí y me habló.

“¿No crees que está siendo demasiado duro con ella?”

“No me interesa. Es medio elfo y medio humano. No me interesan las sangre sucias cómo ella.”

“¿Entonces puedo quedarmela?”

“¿Qué?”

“…Estoy bromeando. Alguien que se preocupa de verdad por ti es muy valioso y, seas quien seas, deberías valorar a los que están a tu lado antes de lamentar tu superficialidad.”

Me di la vuelta y miré a Celtina.

Tenía lágrimas en sus ojos. Nunca imaginé que la vería de esa manera, ella siempre actúa de forma tan alegre.

Aide tiene razón. No hay nadie más que me ame tan profundamente como ella.

No hay otra mujer que sea tan buena para mí como ella.
Seré un poco más amable con ella. Si esta chica se aleja de mí, tendré un problema.

“Bien, podemos caminar tomados de la mano de vez en cuando.”

“Sí☆”

Celtina se acerca a Aide y le susurra; “Gracias☆”

“Gracias… Ja…”

Por un momento pensé que Aide se había reído.

Traductor de Japones, catador profesional de hentai, programador front-end, y creador de Akumabeast.

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