Han pasado treinta minutos.

La disputa entre los dos aún no ha terminado.

“El maestro debería bañarse al menos una vez a la semana. Su olor es tan fuerte que se puede ver. No tiene idea de las cosas que me dicen los vecinos.”

“Que digan lo que quieran, pero ¿por qué gastas tanto tiempo en cosas que no importan, como el olor de alguien que te inventó? Apaga tus sensores olfativos.”

“Por el contrario, Maestro, ¿por qué esta máquina debería sacrificar su sentido del olfato por el bien de su amo? Es tan cuestionable que dudo de su cordura.”

“¡Eres mi criada!”

“¿Desde cuándo tienes la idea errónea de que una criada te vaya a escuchar?”

¿Cuánto tiempo va a durar esto?

Frau está tan aburrida que se está durmiendo.

Y Jessica por otra parte ya estaba dormida.

“Creo que deberías detenerlos.”

“No quiero ser un estorbo metiendome en el medio de ellos dos.”

El sótano está tan lleno de cosas como en la parte de arriba.

Había varios recipientes de cristal de formas extrañas, tubos y ollas de metal, hierbas embotelladas y materiales monstruosos, innumerables pergaminos en los estantes y un gran círculo mágico en el suelo.

Quizás sea un alquimista.

“¡Estupida! ¡Eres una estúpida!”

“00 bastardo. 00 maestro. Un alquimista 00 que sólo puede hacer 00 a 00”

“¡Maldita sea! Que alguien me mate. ¡Quiero morir ahora mismo!”

“Victoria.”

La criada me hizo una señal en V sin expresión alguna en su rostro, pero parecía algo orgullosa de sí misma.

No me importa lo que acaba de pasar, sólo quiero que nos presente ya mismo.

¿Y por qué no consuelas a tu maestro? Está llorando.

“Mi nombre es Yabai, el alquimista.”

Yabai, con los ojos enrojecidos, dio un sorbo a su té y se presentó

Junto a él se sentaba la criada.

“Oye, ¿por qué te sientas a mi lado? Tienes que conocer tu lugar.”

“¿Desde cuándo crees que esta máquina está por debajo de ti?”

“Está bien. Haz lo que quieras.”

“Me lo acabas de ordenar, así que soy libre de hacerlo.”

Yabai vuelve a hablar.

“Así que, Toru, quieres saber de una especie antigua, ¿verdad? El pueblo dragón.”

“Sí, me gustaría oír acerca de ello. Estoy dispuesto a pagarle lo quiera por esa información, claro si la información es correcta.”

“No me importa el dinero. Quiero saber por qué. Me interesan sus motivos.”

“Yo…”

Me quedé sin palabras.

No sé cómo voy a explicarlo.

Si comienzo desde el inicio, tardaré mucho tiempo, y se revelará el hecho que soy un dragón.

Incluso yo soy lo suficientemente estúpido como para entender que no es buena idea revelar un secreto a alguien en quien ni siquiera sabes si puedes confiar.

“Este hombre es 99,9% Dragón. Y a juzgar por su información genética, es el hijo del Maestro Uno.”

“Oh, así que eres un superviviente de una especie antigua. Entonces tiene sentido.”

“¿Qué? ¡¿Cómo supiste que era un hombre dragón?!”

La criada acaba de revelar mi identidad al viejo.

¿Qué acaba de pasar?

“Kukuku, veo que estás sorprendido. Ella tiene una apariencia humana, pero en realidad es un Golem, uno de los originales creado por la raza antigua… Golem de soporte vital LL-0223.”

“Golem de soporte vital… En otras palabras, ¿es un objeto artificial?”

“Sí, Maestro Dos.”

La criada hizo una señal en V sin cambiar su expresión.

Frau y Panda, que mostraron interés, se acercaron a la criada y la observaron de cerca.

“Parece estar viva… Aunque no sea real.”

“Kyu.”

“Por supuesto. Esta máquina es una de las cosas que se pueden llamar la cristalización de la sabiduría.. Es una maid gólem de alto rendimiento que puede cumplir con todo tipo de exigencias. Originalmente, no debería estar en un lugar como este.”

“Y también eres una malhablada de primera clase.”

“Si si, lo que digas anciano, ten un cojín, para que no te lastimes la espalda.”

Yabai estaba muy enfadado.

La criada parece no tener ni idea de lo que está pasando y no parece ocuparse de ello.

Kaede, que había estado vigilando la situación, se ríe.

“Desde que me viste que me llamas Maestro Dos. ¿Qué significa eso?”

“Significa “Segundo Señor.”

“¿Yo después de Yabai?”

“No, maestro dos. Yabai-Sama es un maestro temporal. El maestro oficial registrado en mi es tu madre.”

¿Qué quiere decir con eso?

“¿Mi madre es su primer maestro?”
Si es así, ¿por qué está aquí?

Volví a mirar a Yabai, apartó la mirada, parecía enfadado.

“Maestro, hable con este joven.”

“No quiero, explicáselo tú.”

“Esta máquina no sabe lo que pasó antes de que despertara. Debe ser el genio alquimista, Yabai-Sama quien lo haga, usted conoce esta situación.”

“¿Genio alquimista?”

Yabai reaccionó de un tirón.

“Me gustaría que el raro genio Yabai-Sama, que tiene un talento desbordante y ha ganado todo tipo de honores, pero los ha desechado todos para continuar su investigación en soledad, se explicara.”

“¡Muy bien! ¡Yo lo haré!”

El motivado Yabai comienza a hablar.


Yabai siempre había mostrado un gran interés por la raza antigua.

En el proceso, investigó varias ruinas y artefactos, y logró duplicar algunos de ellos, haciendo que el nombre de Yabai fuera ampliamente conocido.

Un día de lluvia, una mujer desconocida se encontraba en su puerta.

Llevaba algo envuelto en tela y le dijo que era una persona dragón.

Yabai se mostró escéptico ante sus palabras, pero con el uso del pergamino de valoración, supo que era la verdad innegable.

Estaba muy emocionado por ello.

Una antigua especie que se creía extinguida había sobrevivido.

Había tanto que quería saber, tanto que no sabía qué preguntar, dijo Yabai.
La mujer se hacía llamar “Kuon”.

Era una mujer de pocas palabras y, en contra de lo que se esperaba, no hablaba mucho.

Una mujer muy silenciosa, leía muchos libros, extrañamente perspicaz, buena cocinera, y gran limpiadora.

Era muy inteligente, y también parecía entender las investigaciones de Yabai al instante.

Después de haberse quedado aquí unos días, dejó a la maid (el golem) y se fue a alguna parte.

“…Kuon nunca me dió una respuesta a todas mis preguntas, es cómo si intentara ocultarse de algo que la perseguía.”

“¿Y si no tenía memoria de quién era ella?”

“No creo que ese fuera el caso. Fue Kuon quien reparó a la tonta criada esta.”

El gólem de soporte vital LL-0223 fue arreglado por mi madre…

Tal vez lo que mi madre estaba reteniendo era este tipo.

Kuon… Es el verdadero nombre de mi madre.

Aunque es la primera vez que escucho un nombre así, me gusta.

“¿Qué sabes de mi madre?”

“Me temo que la memoria de esta máquina ha sido borrada deliberadamente. La única orden que se te ha dado es la de servir a este viejo alquimista.”

Así que le borraron la memoria.

Eso no es bueno. Pensé que había conseguido una gran pista.

Me doy la vuelta y veo que Jessica sigue profundamente dormida.

La dejaré dormir un poco más.

“¿Dijo de dónde venía?”

“No lo sé. Le pregunté de dónde era y a dónde iba, pero no me lo dijo.”

Yabai continuó su relato.

“Pero me dijo la razón por la cual estaba viajando.”

“¡¿Y qué dijo?!”

“Dijo que estaba encontrando un lugar donde pueda descansar.”

Al oír esto, la sonrisa feliz de mamá se me pasó por la cabeza.

Mamá había terminado su viaje. ¿Ese lugar en el que vivía conmigo y con mi padre fue donde consiguió paz?

Cuando pienso en ello, siento un calor en lo más profundo de mi corazón.

“Eso es todo lo que necesitaba oír. Gracias, Yabai.”

“Espera un momento. No sé de dónde vienen, pero conozco a alguien que podría saberlo.”

¿En serio?

¡Deberías haberlo dicho antes!

Yabai saca un viejo libro de su estantería.

Lo hojea y me muestra una página.

“En este mundo, existe una raza llamada “Bestias Celestiales” que poseen un poder inimaginable. Se dice que son los originales de la Tribu de las Bestias, y que sirvieron a la raza antigua.”

¿Bestias celestiales?

En el libro aparecía una mujer con orejas de zorro que se parecía a Kaede.

Traductor de Japones, catador profesional de hentai, programador front-end, y creador de Akumabeast.

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